En cuanto al tiempo, el calor ha apretado con fuerza en las horas puestas, llegando incluso a hacer las primeras marcas de sol en nuestras pieles.
Es el cuarto día y, su que tenemos mucha ilusión, el cansancio acumulado no pasa desapercibido.
Tras llegar a Caldas, hemos comido, descansado, asistido a la misa del pueblo y dado una vuelta por las termas naturales y el jardín botánico. Precioso.
Os dejamos unas fotos para que ilustren las palabras.


