El 17/06 amanecimos a las 5 a.m. para emprender rumbo a Santiago, teniendo por delante 27 km que recorrer y sabiendo que los termómetros alcanzarían los 35°C. Por ello, madrugar fue una muy buena opción.
La motivación que teníamos para andar era más grande que cualquier otro día, y tanto fue así que sin darnos cuenta nos plantamos en Santiago en solo 6 horas y media. A las 13:00 entrábamos corriendo por la plaza, llamando la atención de todo el mundo, pues íbamos todos vestidos iguales, cantando bien alto y con una sonrisa de oreja a oreja.
Al llegar, todos emocionados, hicimos un círculo y cantamos nuestra canción del camino, la que cada día nos había acompañado al inicio de las distintas etapas. Creemos que ya somos famosos en China, porque nos grabaron todos con sus teléfonos.
Tras esto, nos tomamos un merecido refresco en un bar de los alrededores, comimos, nos duchamos, echamos una siesta y turisteamos la zona, acabando el día con la recogida de las Compostelanas, que acreditan la realización del Camino. En este bonito y sencillo acto, los caminantes tuvieron la oportunidad de expresar cómo se habían sentido durante el camino, cuáles habían sido sus reflexiones o conclusiones... En definitiva, compartir nuestros pensamientos e ilusiones.
Ahora, ya de vuelta a casa, todos nos sentimos muy satisfechos por cada paso dado, por cada palabra dada y recibida, y por saber siempre que a Santiago nunca se llega, siempre se va.


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